miércoles, 19 de marzo de 2008

Walking inside


Estaba en una clase, sin prestar atención (casi como de costumbre) y me imaginaba una cosa que me llevaba a otra cosa y a otra cosa y decidí escribirlo.


Pienso que estoy sentado en la orilla del mar.
Hay algunas aves andando el cielo y dejando vacíos en el viento detrás de sus alas.
Escucho con mucha atención el sonido de una guitarra a lo lejos, mientras miro en el horizonte que se pierde en el mar, una sirena que está sentada en un roca que tiene unas algas de intenso verdor y muy largas, bailando al ritmo del sonido de una lira de oro tocada por esta sirena de tez canela y ojos azules.
El sol parece una moneda de oro fundido y no brilla, lo que me permite ver en el centro de su materia, un corazón latiendo al mismo tiempo que el mío.
Mis pies y mis manos se pierden en la arena
La arena se pierde a lo largo de la playa
La playa se pierde en la visualización de una ciudad entera
y esta se pierde en la imagen del mundo
que no es otra cosa más que una pierda que hago saltar en mi mano mientras camino bajo una lluvia de mierda, metido en las 4 paredes de mi habitación.



Como se lee, no estaba en una clase como pensaba que había sido cuando escribí esto, sino en mi cuarto. Ese lugar tan cómodo que es para muchos el dormitorio.

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